Yurrita CONSERVAS

Quinta Generación del Grupo Yurrita

El San Sebastian Gastronomika reconoció la trayectoria del grupo Yurrita, que celebra su 150 aniversario

En 1867, una familia asentada en el municipio guipuzcoano de Mutriku levantó un humilde negocio de producción y venta de pescados en escabeche y en salazón. La compañía fue fundada por José Miguel Mauleón, que trabajaba en su propio domicilio, conocido como «Casa Mauleon». Su hija se casó con Agapito Yurrita, cuyo apellido bautizó finalmente a la firma. Siglo y medio después, el grupo Yurrita no solo se ha consolidado como la empresa de conservas más longeva del País Vasco, sino que el acierto de sus gerentes la ha convertido también en todo un referente del sector.

El pasado martes, el San Sebastián Gastronomika reconoció la trayectoria del grupo Yurrita, que, a pesar de que mantiene a la anchoa y al bonito del Cantábrico como sus principales estandartes, ha incluido en su producción una amplia gama de croquetas artesanas y algunos platos de la gastronomía vasca como los pasteles de cabracho o los chipirones en su tinta. El encargado de recoger el premio fue su actual gerente, Juan Yurrita, quien destacó que una de las claves del éxito de la firma es que mantiene el mismo estilo de trabajo que hace 150 años: «Seguimos teniendo una muy buena materia prima, y en el Cantábrico sabemos bastante de eso –manifestó–. Además, los procesos se mantienen igual que antes. Hay mejoras en el etiquetado y en el embalado, pero en esencia el producto es el mismo».

Quinta generación

La de Juan es la quinta generación que se pone a los mandos la compañía de conservas. Antes que él estuvo su padre, Alfons

o, el verdadero «impulsor del negocio» tal y como se conoce hoy en día. Se trata del hombre que consiguió abrir el grupo Yurrita al exterior, un mercado del que hace 15 años dependía la práctica totalidad de sus ventas: «Mi padre hablaba un poquito de inglés, y en una revista de comercio vio que una empresa americana solicitaba anchoa para importar –relata el actual gerente– Les escribió una carta y se inició una relación con ese cliente que incluso a día de hoy perdura».

A pesar de todo, la estrategia empresarial ha variado con el paso de los años. Así lo asegura el propio Juan, que explica que su generación quiso «volver a casa» y apostar por el mercado nacional. Todo ello sin despreciar el comercio con el exterior, que de hecho les permitió sortear la crisis con bastante solvencia: «Teníamos un volumen importante de nuestra producción dedicado a la exportación, y a la vez hemos desarrollado el mercado nacional», destaca.